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HISTORIA DEL JARDÍN

En la historia del jardín la relación se compara con un jardín que necesita ser continuamente abonado y cuidado. Este tipo de relación es, en algunos aspectos, la cara opuesta de ciertas versiones del cuento de hadas que obedece al: ”…y fueron felices por siempre jamás”, en el que se considera que, una vez iniciada la relación, no hay que hacer nada para asegurar la feliz continuidad de la misma. En las historias del jardín, uno o ambos miembros de la pareja creen que la relación sólo sobrevivirá y prosperará si se riega con cuidado, si tiene el sol necesario, si no se dejan crecer los hierbajos y si se protege de las plagas.


Las historias del jardín suelen ser muy positivas, porque casi todo—ya se trate de objetos o personas—lo que es bien cuidado suele dar un buen resultado y, en este tipo de historias, el cuidado es el principio del objetivo.

 

Jim y Elaine

Jim acababa de llegar del trabajo bien entrada la noche y estaba completamente exhausto. Su mujer, Elaine, le saludó y le preguntó si se encontraba bien. Antes de que pudiera responder, llamaron a la puerta. Era Bárbara, la nueva secretaria de Jim. Éste se había olvidado de unos documentos en la oficina y a pesar de que Bárbara había corrido en su busca, no había conseguido alcanzarle antes de que llegara al estacionamiento. Ella creía que esos documentos eran importantes y por ello había decidido ir a entregárselos. Jim se mostró bastante complacido por la diligencia de Bárbara y le dio las gracias repetidas veces.


Elaine, que había presenciado el desarrollo de la escena, pensó que Bárbara era muy cariñosa con su marido y que quizás le consideraba algo más que un jefe. Inmediatamente, hizo un repaso mental de las dos últimas semanas intentando recordar si la relación entre ella y su marido había transcurrido sin complicaciones. ¿Habían hablado lo suficiente? ¿Habían salido bastante? Ambos creían que si no cuidaban lo suficiente su relación tendrían que enfrentarse a ciertos problemas.

Jim y Elaine llevaban casados quince años. Al igual que la mayoría de las parejas, tenían sus problemas, pero siempre habían salido airosos de los mismos. Atribuían la razón de su éxito a la atención que prestaban a su relación. Hacía mucho tiempo que habían comprendido que la intensa atracción inicial existente entre los dos probablemente no duraría por siempre y que tendrían que trabajar mucho para seguir manteniendo su amor. Por ello, siempre que tenían un problema hablaban de él sin tapujos; nunca lo eludían, ya que luego habrían tenido que enfrentarse a uno mayor. Además, siempre procuraban hacer algo especial varias veces al mes, con el fin de no caer en la rutina. También solían sorprenderse el uno al otro con pequeños obsequios; recordatorios de lo mucho que se querían y pensaban el uno en el otro.


Después de que Bárbara se marchase, Elaine le expuso sus dudas Jim le aseguro que ella era la única mujer de su vida. Admitió que Bárbara era atractiva, pero dijo que nunca permitiría que ninguna otra mujer se interpusiera en la maravillosa relación que ellos compartían. Elaine también saco a colación su preocupación de que quizás no habían atendido su relación como lo hacían normalmente. Jim reconoció que Elaine tal vez tuviera razón y añadió que posiblemente los cuidados que habían brindado a su relación durante las últimas dos semanas habían carecido de espontaneidad. Después de todo, el hecho de hacer algo improvisado les ayudaría a reavivar la llama de la pasión. Siendo consecuente con sus pensamientos, Jim sugirió que podrían tomarse unas pequeñas vacaciones. Elaine estuvo completamente de acuerdo y juntos empezaron a planear a dónde ir.

 

Kelly y Martin

Kelly y Martin habían tenido dificultades para decidir cómo habían de decorar su sala de estar. Normalmente ninguno de los dos se hubiera molestado tanto por algo tan trivial. Ambos eran conscientes de que su indecisión quizás tenía algo que ver con la tensión subyacente que existía entre ellos. Los dos habían tenido unas semanas muy duras en el trabajo y estaban algo irritables. Kelly sugirió que dejaran el tema de la sala a un lado, ya que creía que era más importante que se sentaran a hablar y reflexionaran sobre sus preocupaciones. Kelly y Martin opinaban que debían hablar y hacer todo lo posible para resolver juntos cualquier problema que surgiese entre ellos. Comparaban su relación con un hermoso rosal que necesitaba ser cuidado y abonado para sobrevivir.


Kelly y Martin no siempre habían tenido ese concepto de su relación. Durante sus primeros años de matrimonio, cuando tenían algún problema, se limitaban a ignorarlo y esperar que pasara. Sin embargo, después del nacimiento de su segundo hijo, habían empezado surgir dificultades en su matrimonio. Pasaban muy poco tiempo juntos y había demasiada tensión entre ellos. Para colmo, no disfrutaban de ese poco tiempo que compartían. Ambos se dieron cuenta de que si querían volver a los días felices de su relación, debían dedicarle más tiempo. Ninguno de los dos quería que su matrimonio se convirtiera en algo destructivo, especialmente por el bien de los niños, y por ello decidieron que siempre discutirían los más mínimos problemas o temas que les preocupasen.

Además, dado que sabían que si cuidaban de su relación conseguirían algo más que superar sus problemas, intentaron planificar algunas tardes de entretenimiento, siempre que sus trabajos se lo permitieran, y también se repartieron el cuidado de los niños. Querían convertir su matrimonio en algo más agradable. Comprendieron que prevenir los problemas era tan importante como subsanarlos cuando éstos ya eran patentes.


La decisión de Kelly y Martin de cuidar su relación regularmente había dado buenos resultados y la había convertido en algo maravilloso. Ambos reconocían que no sólo habían salvado su matrimonio, sino que habían establecido una fantástica relación. Aun después de haber superado las dificultades iniciales que tuvieron lugar después del nacimiento de su segundo hijo, creían que debían seguir cuidando de su matrimonio del mismo modo. Ambos sabían que siempre surgirían nuevos problemas y que, aunque las cosas marcharan bien, les resultaría difícil mantener una fuerte relación si no cuidaban de ella.


Cuando Martin y Kelly se sentaron para discutir el problema que les preocupaba en ese momento, se callaron durante unos instantes y se dedicaron una sonrisa. Era una sonrisa de reconocimiento: del reconocimiento de lo importante que era su amor para ambos. Por supuesto que habían tenido problemas y sabían que todavía quedaban muchos por venir, pero también eran conscientes de que si seguían dando la importancia merecida a su relación siempre serían capaces de superarlos.

 

Modos de pensamiento y conducta

En la historia del jardín, la pareja reconoce que una relación necesita ser alimentada y atendida de forma continua, del mismo modo en que alguien cuidaría las flores de un jardín. En consecuencia, la pareja no da las cosas por sentadas, sino que hace todo lo posible para reforzar su relación tratándola como un jardín, intentando que florezca y sobreviva a las diferentes adversidades que la vida conlleva inevitablemente.


Las historias del jardín suelen adaptarse bastante bien a las circunstancias, ya que las relaciones que cuentan con ellas necesitan el cuidado y atenciones que los jardineros desean dedicarles. Cuando los miembros de la pareja se consideran mutuamente sus mejores amigos, estas relaciones tienden a convertirse en lo que a veces se denomina compañerismo. John Lee usaba el termino griego storge para referirse a la forma amistosa del amor. A pesar de que estas relaciones quizá carezcan de pasión, tienden a ser más duraderas.

 

Papeles complementarios: los jardineros
o el jardinero y la flor

Normalmente las personas que tienen esta relación se ven a sí mismas como dos jardineros que cuidan un jardín. Sin embargo, a veces un individuo se puede considerar jardinero y ver en su pareja el jardín o la flor del jardín que hay que cuidar. En este último caso, la mayoría de los cuidados van dirigidos de un compañero que los da a otro que los recibe.

La historia del jardinero-jardín no es como la del coleccionista-coleccionable, ya que el jardinero no tiene el sentido de posesión del coleccionista; además la flor es considerada como un ser vivo, mientras que los elementos de la colección también tienen la característica de los objetos.

 

Ventajas e inconvenientes

La mayor ventaja de la historia del jardín es el reconocimiento de la importancia de cuidar y alimentar. Ningún otro tipo de historia supone ese constante cuidado y atención que encontramos en estas relaciones.


El principal inconveniente es que, con el tiempo, puede surgir la falta de espontaneidad y el aburrimiento. Las personas que viven estas relaciones no son inmunes, por ejemplo, al atractivo de las relaciones extramatrimoniales y, a veces, las viven con el fin de experimentar algo excitante, aunque tengan en alta consideración la relación con su pareja estable. Sin embargo, al establecer este tipo de relaciones corren el peligro de perder las que realmente tienen un verdadero significado para ellas.


Otro inconveniente potencial es que la relación se convierta en algo agobiante, debido al exceso de atención que se presta a la misma. Del mismo modo en que podemos ahogar una flor regándola demasiado, también podemos ahogar una relación. Por tanto, debemos ser conscientes de hasta dónde podemos llegar y dejar que la lluvia y la naturaleza hagan el resto.

 

DIAGNOSTICO DE LA HISTORIA DEL JARDIN

  1. Creo que sólo se puede lograr una buena relación si se desea gastar tiempo y energía en cuidarla del mismo modo en que se cuida un jardín.
  2. Creo que las relaciones desatendidas no sobreviven.
  3. Creo que las relaciones se deben abonar constantemente para sobrevivir a los altibajos de la vida.
  4. Creo que el secreto del éxito de una relación reside en los cuidados que se le brindan y en el amor que la sustenta.
  5. Creo que ningún tipo de amor puede sobrevivir si no se cuida y alimenta.
  6. Creo que una relación amorosa entre dos personas es como una delicada flor: si no la cuidan, se muere.
  7. Para mí es muy importante cuidar y atender adecuadamente mi relación.
  8. Dedico gran parte de mis cuidados y esfuerzos a mi relación.

 

Autor: R. J. Sternberg


LA PROXIMA SEMANA VEREMOS LA HISTORIA DE NEGOCIOS, MIENTRAS TANTO LES DEJO EL CUESTIONARIO DE DIAGNOSTICO, PARA QUE PUEDAN IDENTIFICAR SI SU HISTORIA DE AMOR CORRESPONDE A ESTA...

 

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