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HISTORIAS DE COLECCIÓN


En esta historia se elige a la pareja como parte de una colección. El individuo seleccionado pasa a engrosar esa colección del mismo modo en que lo haría un sello, una moneda o un cromo. La pareja es vista con cierta indiferencia, igual que un objeto que forma parte de una serie.

Quizá la pareja encaje  perfectamente en la vida del individuo que la ha elegido, pero casi nunca pasa de ser un mero elemento de la colección. Claro está que a los demás elementos de la colección se les puede o no tratar del mismo modo que a la pareja. Incluso puede ocurrir que la pareja no tenga conciencia de la existencia de los demás elementos.


Ian y Jennifer


A Ian todas las cosas le salían muy bien. Aquel semestre, al igual que en los dos anteriores, había obtenido unas calificaciones  excelentes, era capitán del equipo de baloncesto y su vida social se podía calificar como más que aceptable. Sin embargo, parecía que le faltaba algo: era su último año en la universidad y no había tenido ninguna novia formal. La mayoría de sus amigos habían tenido  alguna y, a pesar de que antes les preguntaba cómo podían atrase a una sola persona, ahora sentía que le había llegado el momento de hacerlo. Además, una novia sería el complemento perfecto para su vida.


Pero existía un pequeño problema: Ian no sabía a quién elegir como pareja. Muchas mujeres se sentían atraídas por él y algunas de ellas habían intentado establecer una relación seria, pero él no sentía nada especial por ninguna. Sin embargo, creía que algunas mujeres podrían ser peores compañeras que otras. Kathy, por ejemplo, podría ser demasiado posesiva y Janet parecía excesivamente dependiente; cualquiera de las dos hubiera quitado demasiado tiempo. Por otra parte, Sarah estaba muy ocupada con su música, lo cual significaba que no la tendría siempre que la necesitara. Pam tenía una gran personalidad, pero no era todo lo guapa que a él le hubiera gustado. Amy y Jennifer parecían independientes y no tan ocupadas como Sarah. Además, las dos eran guapas y extrovertidas, por lo que se sentiría a gusto estando con ellas en público. Tras analizar la situación, Ian decidió que Jennifer era la candidata perfecta puesto que también se encontraba en el último año de universidad y así podría acompañarle a todas las actividades que se realizaran durante el mismo. Además, Jennifer era una de las mujeres que habían intentado tener una relación más seria con él y eso le hacía pensar que no tardarían mucho tiempo en consolidar un noviazgo.


Una vez tomada la decisión, Ian llamo a Jennifer y le pregunto si todavía estaba interesada  en mantener una relación seria con él. Jennifer se quedó algo desconcertada ante su proposición. Después de todo, Ian nunca había demostrado verdadero interés por ella y su actitud le parecía extraña. Sin embargo, se sentía halagada  y aceptó empezar a verle con regularidad. Después de colgar el teléfono, Ian se sentía bastante satisfecho. Aunque demasiado exuberante, Jennifer no era más que el eslabón perdido que completaba la cadena de su vida.


Las primeras semanas de relación fueron bastante tensas. No había intimidad entre ellos y apenas encontraban temas comunes de los que hablar. Sin embargo, a Ian le gustaba la idea de tener a Jennifer como novia. No sólo porque era atractiva  y siempre estaba ahí cuando la necesitaba, sino porque sus amigos siempre le comentaban  la suerte que tenía de estar con  ella. Pero cada vez que Jennifer mencionaba la falta de intimidad, Ian intentaba convencerla de que las cosas cambiarían y de que no era normal tener ese tipo de problemas al comienzo de una relación.


No obstante, a medida que pasaba el tiempo Ian se preguntaba si su vida estaba completa en realidad; quizás todavía faltaba algo. No es que ya no quisiera que Jennifer fuese su novia, pero echaba en falta ciertas codas de las que gozaba cuando no estaba con nadie. Días atrás había tonteado en una fiesta con una chica de su clase de biología, y le había resultado muy difícil rechazar la invitación de esta para que la acompañara a su casa. Sabía lo que significaba ese tipo de petición y si Jennifer no hubiera estado en la fiesta, seguramente habría accedido a ella.


Martina y Chad


Martina llegó a casa y se dirigió rápidamente a la sala de estar. Sin preámbulo, preguntó a su compañera de piso, Sharon, si alguien la había llamado. Ante tal pregunta, Sharon movió su cabeza con incredulidad.

Después de todo, Martina recibía una media de quince llamadas diarias y ese día no había sido la excepción. La mayoría de esas llamadas eran de hombres que pretendían conseguir una cita con ella. Normalmente, esto no tendría que resultarnos chocante y más si tenemos en cuenta que Martina era una chica guapa y extrovertida. Pero Martina tenía novio. Lo más extraño de la situación es que Martina deba su número de teléfono a todos los hombres atractivos que se lo pedían, aun cuando no tenía intenciones de salir con ellos. Simplemente quería tener una larga lista de hombres que se interesaran por ella. Así, siempre tenía a alguien con quien salir. Además, Chad, su novio, un hombre atractivo y de dinámica personalidad, encajaba perfectamente en el papel.


Sharon estaba completamente anonadada por el modo en que Martina trataba a los hombres de su vida, especialmente a Chad. Quedaba bastante claro que Martina no se sentía emocionalmente atada a Chad y que lo veía como un objeto inanimado que podía mostrar a todos sus amigos, más que como una persona. Dadas las circunstancias, Sharon siempre preguntaba a su compañera de piso por que solo salía con Chad si contaba con todos esos hombres que la deseaban. Martina le respondía que le parecía maravilloso tener a alguien con quien contar siempre y que pensaba que ver a más de un hombre le ocuparía demasiado tiempo. Entonces Sharon le preguntaba porque siempre daba su número de teléfono a tantos hombres; después de todo, si su único propósito era llamar la atención de montones de tipos atractivos, ¿no le bastaba con que ellos le pidieran insistentemente su teléfono? Martina comprendía el punto de vista de su compañera, pero le hizo saber que le gusta recibir esas llamadas; de este modo, si algo fallaba en su relación con Chad, tendría muchos hombres para elegir y uno de ellos desempeñaría el papel de novio del mismo modo en que lo hacía Chad. Sharon estaba desconcertada por el modo en que Martina llevaba su relación con Chad.


Después de devolver todas las llamadas, Martina se cambio de ropa y acudió a su cita con Chad. Cuando llego al restaurante, Chad ya la estaba esperando. Ella siempre lo planeaba así: le gustaba hacerse esperar, pero no lo contrario. Le dio un agradable aunque bastante modoso beso en la mejilla. Cuando miro a su novio de cerca, se dio cuenta de que su labio inferior estaba algo hinchado. Se lo hizo saber y él le comento que tenía una infección y que debían practicarle una intervención quirúrgica de poca importancia. Martina ni siquiera le preguntó si se encontraba bien o si la intervención sería dolorosa; sólo quería saber cuánto tiempo estaría con el labio de ese modo. Quedo bastante aliviada cuando Chad le dijo que en un par de días todo habría vuelto a la normalidad. Después de todo, siempre quería que su novio tuviera un aspecto excelente…


MODOS DE PENSAMIENTO Y CONDUCTA


En la historia de la colección, las parejas (ya que normalmente no se cuenta con una sola) son consideradas piezas de un esquema global; son tratadas como piezas de arte, sellos o cromos que completan una colección. La pareja o parejas son tratadas con cierta indiferencia, ya que cuentan con muchas de las características  que poseen los objetos de una colección.


De entre todas las historias tratadas en este libro, la historia de la colección es la que muestra una tendencia más explícita hacia la poligamia. Es extraño que una persona que vive este tipo de historia quede satisfecha con una sola relación, como raro sería que un coleccionista tuviera una única pieza de arte o una sola moneda de su colección. Las relaciones suelen diferir una de otras, es más tienden a hacerlo; lo mismo sucede con los elementos de una colección, que resultan más interesantes cuando se observan ciertas diferencias entre ellos. De este modo, una persona puede satisfacer la necesidad de intimidad, otra la necesidad de pasión y así sucesivamente. Los coleccionistas descubren que su mejor amigo no es su amante, ni la persona que más admiran, ni tan siquiera la persona con quien prefieren pasar su tiempo libre.


Los coleccionistas como Ian o Martina suelen reaccionar de forma negativa ante una relación formal, aun cuando hayan decidido establecerla ellos mismos; creen que pierden parte de su libertad. Incluso se suelen sentir atrapados. Por ello, es posible que decidan cortar esa relación o conciban estrategias (como verse con otras personas) que les permitan continuar disfrutando de su mentalidades de coleccionistas.


PAPELES COMPLEMENTARIOS: El Coleccionista y el Coleccionable.


Los dos papeles complementarios en la historia de la colección son, por llamarlos de algún modo, el coleccionista y el coleccionable. Una persona forma parte de la colección de otra. También se puede dar el caso de que los dos miembros de la pareja sean coleccionables; cuando esto sucede ambos desempeñan los dos papeles de forma simultánea, aunque a menudo lo hacen sin darse cuenta. Por ejemplo: si Ian y Martina hubieran salido juntos, habrían estado tan ocupados encargándose de que su compañero/a desempeñara el papel deseado, que ni siquiera hubieran sido conscientes de que estaban recibiendo el mismo trato que ellos daban.


El coleccionista suele sentir cierta indiferencia hacia su compañero/a quien, después de todo, no es más que una pieza de colección. Por ello, este individuo tiende a mostrar una actitud que a veces es conocida como actitud de elusión al compromiso, prefiere mantener una distancia emocional respecto a sus parejas.


VENTAJAS E INCONVENIENTES


Cabe observar algunas ventajas en la historia de la colección. Por una parte, el coleccionista suele cuidar bastante de la apariencia física de su compañero/a ya que ésta es un factor importante que da “brillo” a la colección. El coleccionista siempre encuentra el modo para crearse múltiples necesidad. Normalmente, da con esas necesidades de forma paralela (teniendo varias relaciones íntimas a la vez), pero también puede establecer serias relaciones monógamas si éstas satisfacen una necesidad o una serie de necesidades que no logran satisfacer las demás.


En una sociedad donde se valora la monogamia, las historias de colección funcionan mejor cuando no se convierten en algo serio, o cuando los miembros de la colección se consideran clara y cualitativamente diferentes en función de las necesidades que satisfacen (alguien puede satisfacer la amistad y otra persona la estimulación intelectual).


Los inconvenientes de la historia de la colección quedan patentes cuando las personas intentan establecer relaciones serias y no limitarse a salir con múltiples parejas. Al coleccionista le puede resultar muy difícil establecer la intimidad o algo parecido a una relación completa que implique la pasión y el compromiso hacia una sola persona. Si la persona que desempeña el papel de coleccionable descubre que no es una pieza única para su coleccionista, puede tener problemas emocionales, a no ser que también prefiera una relación menos comprometida. Las colecciones también suelen resultar caras, consumir demasiado tiempo y en algunos casos ser ilegales (cuando un individuo se casa con varias personas a la vez).


DIAGNOSTICO DE LA HISTORIA DE COLECCIÓN

  1. Me gusta salir con diferentes personas a la vez; cada una de ellas cubre una necesidad concreta.
  2. Me parece muy bien tener múltiples parejas que satisfagan mis diferentes necesidades.
  3. A veces me gusta pensar con cuántas personas podría salir al mismo tiempo.
  4. Creo que el amor  es como una colección de monedas: cuanto mayor es su variedad mayor interés despierta en mí.
  5. No creo que una sola persona me pueda dar todo lo que yo necesito. Además, prefiero tener varias parejas para satisfacer mis necesidades.
  6. Me gusta tener muchas parejas simultáneamente; cada una de ellas ocupa un único lugar en mi vida.
  7. Me parece muy difícil ser feliz estando con una sola persona
  8. Tengo tendencia (y me gusta que así sea) a tener varias parejas a la vez; cada una desempeña un papel diferente.

Autor: R. J. Sternberg

LA PROXIMA SEMANA VEREMOS LA HISTORIA DE ARTE, MIENTRAS TANTO LES DEJO EL CUESTIONARIO DE DIAGNOSTICO, PARA QUE PUEDAN IDENTIFICAR SI SU HISTORIA DE AMOR CORRESPONDE A ESTA.

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Actualización: Febrero 2, 2015 © Derechos Reservados Diseñado por Violeta Varela V