Artículos

LOS HIJOS DE MADRES SOLTERAS


La mayoría de las veces al hablar de madres solteras se toma en cuenta únicamente a la madre y casi nadie habla de lo que pasa con su hijo.

Los niños de una madre soltera tienen que afrontar muchas situaciones no muy agradables, una de ellas es que se carece de la figura paterna, aunque algunas veces esta función la asume el tío, el abuelo u otra persona que se encuentre cerca de la madre, pero en determinado momento los niños comienzan a preguntarle a la madre: ¿Dónde está papa?, ¿Por qué no vive con nosotros?, etc. Ante esta situación, depende de la madurez de la madre que el niño aprenda a vivir sin “trauma”. Por ejemplo, si la madre le dice al niño que su padre los abandonó, el niño se va a sentir rechazado, o si es niña creerá que todos los hombres con los que trate la van a rechazar.


Para entender mejor la función que desempeña el padre en la formación de los niños citare algunas observaciones de Winnicott y Ausubel. Para Winnicott, el padre es importante en la formación  del niño porque es el que apoya moralmente a la madre y ocupa el lugar de la ley y el orden.

Además, en el caso de los hijos, es el que sirve como modelo en la etapa de identificación. En las niñas el padre es el ideal de hombre, en la etapa edípica, y por el que compiten con la madre. Para Ausubel, la función del padre varía según el sexo del hijo. El padre ayuda a la niña a definir su función sexual biológica y social tratándola cariñosamente, como a una mujercita. La niña, a su vez, tiende a congeniar más con la personalidad de su padre que con la de su madre. En relación con el hijo, y aunque no lo reconozca conscientemente, el padre sirve como modelo de masculinidad. Sin embargo, el padre habitualmente somete a su hijo a un control más riguroso que a su hija, y se muestra menos afectuoso con él, en concordancia con esto, los varones suelen congeniar mas con las madres. La disciplina materna conduce más a la inhibición de la ira y la hostilidad, y a la aparición de trastornos psicosomáticos.


Esto nos demuestra que el padre tiene una función importante en la formación de los niños; en los hogares donde se carece de él, la reacción del niño depende de su sexo, por ejemplo, los hijos varones suelen ser mas antisociales e impulsivos, menos capaces de controlarse, mas rebeldes a la autoridad de los adultos, además tienen generalmente bajas calificaciones y suelen ser menos masculinos en orientación y conducta. En las niñas no se observa una conducta diferente comparada con las que sí tienen padre.


En casi todos los casos la madre tiene que trabajar para sostener al niño, así que este tiene que afrontar ese nuevo problema al separarse de la madre. Los niños quedan en las guarderías o en compañía de algún familiar de la madre. Hay que subrayar que los niños criados en instituciones que proporcionan cuidados individualizados y una rica variedad de experiencias no muestran menoscabo en el desarrollo psicológico; parecen creer de manera semejante a como lo hacen los niños que se han criado en hogares. Si los niños experimentan cuidados y estímulos constantes de un adulto que no sea la madre, sentirán apego por esa persona y no se desarrollarán necesariamente con mayor lentitud.


Infantes que asisten a nuevas guarderías desarrollan apego tanto hacia sus madres como hacia las mujeres que los atienden en las instituciones. La madre es más afectuosa y más imprevisible para su hijo y, por consiguiente, es una fuente de mayor placer y de incertidumbre. Un cuidador responsable tiene conciencia de la diversidad de los niños que están a su cuidado. Por consiguiente, probablemente no se aferra a normas rígidas en lo tocante a cosas tales como el espíritu de cooperación, la pulcritud, agresión o calidad de juego. Puesto que se siente menos ligado a los niños que los padres, se mostrara más flexible acerca de estas normas. Esta tolerancia de diversidad lleva al cuidador a dejar mas sueltas las riendas que la madre, para comportarse de acuerdo con el temperamento de madurez del niño. A consecuencia de esto, el cuidador se convierte en una fuerte incertidumbre tan intensa para el niño como lo son sus padres.


La madre siente una vinculación afectiva mucho mayor con su hijo que el cuidador profesional y propende más a manifestar afecto fuerte y a trasmitir comunicados cargados de emoción. Además, la madre se rige con normas mas rígidas cuando juzga el desarrollo de su criatura y vigila atentamente las desviaciones respecto de esas reglas. Esta manera de ver las cosas nos sugiere que la madre común es una fuerte más frecuente y distintiva de incertidumbre para la crianza de la criatura, que la persona que lo cuida profesionalmente, aparte de ser una fuente también más frecuente de alegría y emociones.


Un ejemplo de que los niños que no son atendidos por sus madres no sufren cambios es el siguiente:


Zaira tiene tres años y desde sus tres meses de edad su mamá tuvo que trabajar, por lo que ella está al cuidado de su abuelita y de su tía. La niña ha crecido normalmente, como cualquier niño de su edad, a diferencia que tiene más apego con la abuelita y tía que con su mamá, ya que a ésta la ve muy poco tiempo del día, además de que la niña obedece más a la tía que a la mamá, y cuando esta le llama la atención siempre corre a lado de su tía para que la consuele. En este caso podemos ver que la niña no se ocupa de su mamá porque se ha adaptado a las personas que la cuidan.


Cuando las madres no trabajan o se sienten demasiado responsables del niño, tienden a sobreprotegerlo. La sobreprotección de la madre tiende siempre a cumplir los deseos del niño, lo que lo perjudica. Es habitualmente por el exceso de protección impuesto por la madre y el exceso de perfección que exige, que sometido a esta doble prueba, el hijo no podrá lograr su autonomía, y su adaptación social se hará más difícil. Es el noble abandono, es decir, el abandono del hijo a quien no se le niega nada en el orden material, pero del que se desconoce la vida afectiva y a quien se considera, si lo analizamos bien  como un objeto.

Cuando la madre corta la libertad de su hijo, no le permitirá realizarse según sus necesidades e intereses, le impondrá actividades inconscientes. La madre siente que la actividad del niño no tiene fin alguno y más bien la teme; la madre temerá que el niño rompa alguna cosa o se rompa la cabeza, pero debido a que se le han prohibido tantas cosas, el niño a veces se queda paralizado ante las actividades que la madre a continuación quiere verle desplegar. Si el niño se ha visto privado de ejercer libremente la actividad que constituía para él la verdadera necesidad, su energía disponible e ineficaz se transformará en agresividad. Un niño sobreprotegido es dependiente de la madre o de la persona que lo atiende, su desarrollo es decreciente, con inseguridades, desconfianza, temores, berrinches, un apego muy íntimo a la madre, el niño puede mostrar signos de tensión, es retraído, puede mostrarse menos comunicativo que antes y menos sociable con su familia. Otros niños pueden volver a conductas mas aniñadas, cuando ingresan a la escuela se negarán a abandonar a su madre.


Un caso de sobreprotección es el de una joven de 23 años, como su mamá nunca trabajó siempre estuvo al cuidado de su hija, además de que sus tíos siempre le dieron todo lo material. Actualmente aun es muy dependiente de su madre al grado de que no hace nada si no la consulta antes; además, la relación con otras personas es en forma caprichosa y exageradamente aniñada, y quiere que todos los que la rodean de alguna u otra manera le cumplan todo al igual que su madre, y a cada momento quiere llamar la atención.


En algunos vasos la madre se va al otro extremo, es decir, descuida al niño o lo rechaza porque le recuerda al padre de éste, entonces vuelca su resentimiento u odio a los niños y los maltrata. El niño víctima de maltrato probablemente se convertirá en una individuo altamente agresivo, esta clase de trato está relacionada con la delincuencia, la agresividad persistente  y la resistencia a los intentos de extinción o de supresión de la conducta agresiva.


Veamos el caso de una niña de un año ocho meses la cual no fue aceptada por su madre y por sus tías desde el momento en que nació, por lo consiguiente es hostil y berrinchuda; al tener que trabajar, la madre se ve en la necesidad de buscar quien le cuide a la niña, pero esto no ha sido fácil porque la personas que le han cuidado dicen que es una niña muy cerrada a recibir cariño, prestar atención a juegos o a los niños que la rodean. Todo el día se la pasa llorando, molesta, distraída y triste, lo cual hace que las personas que la cuidan, al no poder sacarla de su encierro, la regresen con la madre.


En conclusión, vemos que es muy difícil formar a un hijo sola, pero que depende mucho de la voluntad o preparación de la madre para que el niño crezca sano.

 

                   Autor: Enrique García González
                     Libro: Psicología de la Infancia y la Adolescencia
                     Ed. Trillas

 

Subir

 

Adolescentes en búsqueda de significado | La vida de Carl Gustav Jung | La obra de Jung | Biografía de James Hillman | La realidad psíquica de James Hillman | Fantasías amorosas y parejas divinas | Cerebro izquierdo y cerebro derecho | Pan, Dios-Cabra | Pan, Dios-Cabra Segunda Parte | Como tratar los sentimientos del niño | El milagro de la cuerda | Anorexia Precoz | Los hijos de madres solteras | La herencia familiar | Las reglas familiares | El desarrollo cognoscitivo de la adolescencia | Historias de Amor-Profesor-Estudiante| Sexo y Amor | Las ideas psicológicas| Historias de Amor-Sacrificio | Historias de Amor-Poder | Historias de Amor-Policiaca | Historias de Amor-Pornográfica | Sobre el amor | Historias de Amor-Terror | Historias de Amor-Historias de Ciencia Ficción | Destino y Mito| Historias de Amor-Colección| Historias de Arte| Historias de Casa y Hogar| Historias de Juego| Historias de Recuperación| Historia Religiosa| Historia Viajera| Autoridad en Fuga| La Carta que Falta| La Incertidumbre del Amor no Correspondido| Historias de Amor-Historia de Coser y Tejer| Historia del Jardín| Los Celos y la Envidia| Inflación del Yo y la Buena Conciencia| La Vida del Espíritu en las Mujeres| Lilith| El Creador y su Sombra| Arquetipos de Desarrollo
Inicio | Presentación | Terapia | Cursos | Artículos | Imágenes | Comentarios
NOVEDADES
spacio  
CURSO INTELIGENCIA EMOCIONAL
Actualización: Febrero 2, 2015 © Derechos Reservados Diseñado por Violeta Varela V